Homeopatía, Iridología y Nutrición

Opium

Kent: Entre las características más notables de Opium aparecen una clase de molestias marcadas por la falta de dolor, inactividad y adormecimiento. Muchos de los experimentados que han ingerido pequeñas dosis se han adormecido, inhabilidad para realizar o sentir lo que ocurre alrededor, o tomar en cuenta la naturaleza de los diferentes estados y juzgar las cosas. Engaño de la visión, gusto y tacto; ilusión del estado en el cual se encuentra, de sus realizaciones; perversión de todos los sentidos con mucha alucinación. La característica general es la falta de dolor, pero se produce un estado alternado, en el cual una pequeña dosis de Opium causará dolor, falta de sueño, inquietud, excitabilidad nerviosa; produce el estado opuesto al que produciría en la mayoría de los casos. La mayoría sufre de constipación, pero en algunos existe disentería y tenesmo. El paciente se duerme, aunque por momentos la droga se caracteriza por producir insomnio por las noches, ansiedad, aumenta la sensibilidad al ruido, por lo tanto el paciente dice que puede oír a las moscas caminar sobre la pared y escucha el reloj en el campanario. Se supone generalmente que en estos estados opuestos uno es primero y el otro es secundario. La pereza y la falta de dolor son muy notables; la inactividad se demuestra por la carencia de la reacción del remedio homeopático adecuadamente seleccionado; aquí compite con Sulphur. Al estudiar el caso encontrará muchos síntomas de Opium, y cuando se suministra lo indicado, despierta al sistema del estado de pereza y produce una reacción. Úlceras que son perfectamente indoloras, que no se granulan, no corroen o no se expanden, con entumecimiento o carencia de sensibilidad en la úlcera que debería ser sensible; Opium a menudo cicatrizará. Insensibilidad en lugares que poseen un alto grado de inflamación. Estados paralíticos o paresia (parálisis parcial o debilitamiento de la contractilidad de la musculatura), parálisis parcial; inactividad, indolencia. No existe actividad, ninguna habilidad para esforzarse para defecar. La vejiga permanece en un estado semejante; no existe capacidad para utilizar los músculos abdominales, no puede esforzarse para orinar; retención de orina. Debilidad de los miembros y músculos; debilidad y parálisis. El estómago permanece en un estado de indebido calor, caído, fuera de sí, hambriento, y esto no se alivia comiendo; siente el estómago lleno y aún el sentimiento de desmayo permanece; la comida fermenta en el estómago y la vomita. El Opium crudo no presta ninguna utilidad en la enfermería; a veces se admite que es necesario algo en cirugía y nosotros no discutiremos con el cirujano, pero en enfermedades, en la gente enferma, no es necesario. Cefalalgias nerviosas que comienzan en la parte posterior de la cabeza y se expanden a toda la cara; peor a la mañana. La mayoría de las molestias son indoloras. El paciente Opium está lleno de convulsiones. Desea permanecer destapado, desea aire frío, aire libre; convulsiones si la habitación está muy cálida. Si la madre coloca al niño en un baño caliente, para aliviar las convulsiones, se pondrá inconsciente y frío como la muerte; si es llamado para este caso suministre Opium, y al cabo de doce horas se maravillará de ver el estado de quietud; este remedio compite aquí con Apis mellifica. El antiguo adicto de Opium está colmado de ansiedad y temor; si un perro le salta repentinamente, comenzará a tener convulsiones, diarrea, ataques de alguna naturaleza, y pasarán días hasta que ese miedo haya desaparecido; molestias debidas al temor cuando el temor es recordado, o permanece la idea del temor, o la causa que aparece ante los ojos. Un experimentador de Opium cuando sale de la influencia de la droga va imágenes de terror, formas negras, visión de demonios, fuego, fantasmas, alguien que se la lleva, asesinos; se imagina que en parte se está hinchando y que irá a explotar. Existe también una sensación de bienestar en el cuerpo, gran felicidad, un estado de confianza en las primeras horas de la droga. Los adictos a Opium son como los bebedores de whisky, mentirosos constitucionales; pero no han perdido la conciencia. Gran sensibilidad al sonido, luz y a olores desmayantes. Pulsatilla cura la diarrea que le sigue al abuso de Opium.

Nash: Ausencia anormal de dolor. Falta de impresionabilidad, insuficiencia de la reacción vital. Embotamiento moral; son los peores mentirosos del mundo. Somnoliento, pero no puede dormir; oye sonidos que ordinariamente no son percibidos. Piel muy caliente, sudorosa; transpiración. La enferma siente la cama tan caliente que no puede quedarse acostada; se mueve a menudo en busca de un lugar fresco; necesidad de estar destapada. Opium en dosis narcóticas no produce sueño sino estupor y sólo alivia el dolor porque vuelve al enfermo inconsciente de él. El dolor, la fiebre y todos los demás síntomas representan la voz de la enfermedad que nos dice dónde está el mal y nos guía hacia el remedio. El verdadero remedio agente curativo con frecuencia alivia el dolor aún con mayor rapidez que Opium y lo hace merced a la curación de la enfermedad de la que él depende; y aún en los casos en que el dolor no desaparezca tan rápido, a menudo vale mucho más sufrir por un tiempo hasta que el remedio curativo haya podido cumplir su obra. Ningún otro remedio produce un estupor tan profundo; en nuestra Materia Médica se halla descrito de este modo: “Estupor o coma, con respiración sonora y estertorosa”; además de esto la cara está roja y abotagada (hincharse el cuerpo o parte del cuerpo por enfermedad), los ojos inyectados de sangre y entreabiertos y la piel cubierta de una transpiración caliente. No hay reacción a la luz, al tacto, a los ruidos y a ningún otro estímulo, excepto al remedio indicado, que es Opium. De igual modo, en la neumonía, Opium ha llevado a cabo curaciones notables en manos de los homeópatas. Otros medicamentos pueden competir con él, por ejemplo en la tifoidea, tales como Lachesis o Hyoscyamus. La apoplejía (Síndrome neurológico de aparición brusca que comporta la suspensión de la actividad cerebral y un cierto grado de parálisis muscular; es debido a un trastorno vascular del cerebro, como una embolia, una hemorragia o una trombosis) reclama a menudo Opium, pero en éste, como en todos los casos, los síntomas deberán decidir. Este mismo efecto paralizante de Opium lo volvemos a encontrar en el intestino; su excitabilidad está abolida, la actividad peristáltica enteramente suspendida, no hay ni siquiera deseo de deponer y las heces permanecen en las asas intestinales dando lugar a la formación de escíbalos (masa de materia fecal dura y seca en el intestino) duros y negros que deben ser evacuados por enemas o purgantes. También los órganos urinarios están sometidos a esa misma acción; la orina es retenida por parálisis del fondo de la vejiga; no puede emitir la orina a causa de un embotamiento de la sensibilidad de la pared vesical, etc.; o podemos observar el otro extremo: la incontinencia urinaria o fecal por parálisis de los esfínteres. Pero en Opium encontramos asimismo un estado exactamente opuesto al que venimos de describir, según lo indican los síntomas siguientes: “Delirio, ojos bien abiertos y centelleantes; cara roja e hinchada”; “viva imaginación, exaltación mental”; “nervioso, irritable, se asusta fácilmente”; “contracciones espasmódicas, temblor de cabeza, brazos y manos; sacudidas de los músculos flexores y hasta convulsiones”; “insomnio (Cimicifuga, Coffea), con exaltada agudeza auditiva, las campanadas de un reloj y el canto de los gallos a gran distancia la mantienen desvelada”. Estos son los síntomas secundarios o reactivos de Opium. Siendo así, tal excitación, irritabilidad y espasmos de ningún modo serán influenciados por la acción medicamentosa homeopática de Opium, a menos que ese estado haya sido precedido por somnolencia, estupor, insensibilidad, etc.; sin esta condición no podrá ser el remedio homeopático para aquel caso, porque allí no se encontrará su completa similitud. He aquí la razón que explica por qué el homeópata puede hacer que su paciente aquejado de insomnio duerma con un sueño natural administrándole Opium en pequeñas dosis, mientras que el alópata fuerza al paciente a entrar en un estado de estupor (no en el sueño) con sus grandes dosis; las unas son curativas, las otras tóxicas.

Boericke: Los efectos de Opium como se ve en la insensibilidad del sistema nervioso, la depresión, el estupor soñoliento, la analgesia y la torpeza, la pereza general y la falta de reacción vital, constituyen las indicaciones principales de este medicamento cuando se una homeopáticamente. Todos los malestares están caracterizados por el sopor. Piel sudorosa. Falta de sensibilidad a la acción de las medicinas. Reapariciones y agravaciones por acalorarse. Opium estimula la imaginación, suprime todas las secreciones excepto las de la piel. Falta de susceptibilidad a los medicamentos aún cuando estén indicados. Enfermedades originadas por susto.

Mente (completa pérdida de la conciencia; estado apopléctico), Ojos (miosis), Cara (hinchada, oscura, caliente; maxilar inferior caído), Boca (paralizada), Heces (heces como bolas negras, duras, redondas), Respiratorio (ronquidos profundos; respiración estertorosa, ruidosa), Fiebre (pulso lleno y lento; sudoración caliente), Extremidades (contracciones de las extremidades), Piel (sudoración caliente en todo el cuerpo, excepto en extremidades inferiores), Modalidades (Peor por calor, durante y después de dormir (Apis, Lachesis). Mejor por cosas frías, caminar constantemente), Dosis (3CH – 30CH – 200CH).

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