Homeopatía, Iridología y Nutrición

Cina maritima

Kent: Cina maritima es preeminentemente un remedio infantil, pero es adecuada para enfermedades de los adultos en que rara vez se piensa. Una característica marcada que se presenta es la quisquillosidad, mental y física. El niño quiere algo pero no sabe qué. Se siente agravado al ser tocado e inclusive por ser mirado, y empeora al ver a extraños. La piel es sensible al tacto. La vieja rutina de administrar Cina para las lombrices no tiene por qué figurar en sus notas, porque si ustedes se guían por los síntomas el paciente curará y las lombrices desaparecerán. Empeora después de comer inclusive una comida moderada. Grita y tiembla, con gran ansiedad al despertar; gime y se queja. Si bien este pequeño paciente se agrava al ser tocado, quiere ser llevado en brazos y que lo entretengan, como Chamomilla; aunque no tan intensamente irritable. Las cosas tienen un olor y un gusto diferentes. Los sentidos del gusto y del tacto son exagerados o desnaturalizados. Dolor de cabeza sordo con sensibilidad en los ojos. Dolor de cabeza antes y después de ataques epilépticos y después de los intermitentes. “Los chicos Cina no soportan que se los peine y la mujer Cina debe mantener el cabello caído en la cabeza y tiene malestares nerviosos”. Hay frío en las extremidades y también cierta comezón en la piel, pero predominan los síntomas de la cabeza. Los malestares se agravan en el verano; el calor afecta el cerebro, detiene sus funciones, y llega la diarrea con deposiciones verdes, viscosas, o blancas, y el niño vomita. En Cina es preeminentemente el cerebro; no se reciben las órdenes del cerebro y entonces se desarrollan los síntomas estomacales, y se incuban las lombrices. Si se lo cura, el jugo gástrico sano eliminará a las lombrices. El chico mueve la cabeza de un lado a otro. Esto le mejora a veces los dolores. Se escarba la nariz hasta que brota sangre. Su aspecto enfermizo es impresionante. Los síntomas del cerebro son los mayores y más importantes. Si es asustado, castigado o regañado, el cerebro se siente perturbado y el estómago se desordena. Sufre indigestiones y cría lombrices; aspecto blanco o azul alrededor de la boca, haciendo rechinar los dientes durante el sueño. Antes de tener dientes el niño tiene un movimiento masticatorio, de un lado a otro. Hipersensibilidad al contacto; temblores, espasmos, corea. Bostezos espasmódicos. El niño no puede dormir si no es sobre el vientre o en constante movimiento.

Nash: El niño está enojado y agresivo, patalea y da golpes; quiere ser llevado en brazos o mecido, o bien no quiere que lo toquen o que lo miren; desea cosas y las arroja cuando le son entregadas. Hurga frecuentemente en su nariz con los dedos. Coloración pálida y enfermiza en torno de los ojos o blanco y azul alrededor de la boca. Movimientos deglutorios frecuentes, como si algo subiera hasta la garganta. El remedio para los vermes no siempre es Cina, aunque es quizá el indicado con más frecuencia para los trastornos causados por los áscaris y los oxiuros o para los niños infestados por estos parásitos. Otra cosa que he comprobado a mi entera satisfacción es que este remedio es más eficaz en la potencia 200CH o superiores que en bajas potencias. El niño que tiene vermes está muy agitado a la noche, “da gritos agudos mientras duerme”, lo que hace pensar en Apis, pero otros síntomas que aparecen nos hacen descartar a este último. El niño está enojado y agresivo, como el de Chamomilla, patalea y golpea a la niñera, quiere ser llevado en brazos (Chamomilla) o mecido, o no quiere que lo toquen ni que lo miren (Antimonium crudum), desea cosas y luego las rechaza cuando se le entregan (Bryonia y Staphysagria) o, a diferencia de Chamomilla, llora si alguien trata de tomarlo o de pasearlo en brazos. ¿No es éste un cuadro perfecto de la mentalidad de un niño con vermes? Es también uno de nuestros mejores remedios para la coqueloche (tos convulsiva) y asimismo para las sacudidas, para el temblor y hasta para las convulsiones, pero en todas estas afecciones lo he hallado eficaz sólo cuando estaban presentes los síntomas verminosos que hemos mencionado más arriba.

Boericke: Una irritabilidad del temperamento, apetito variable, rechinar de dientes, y aún convulsiones, con gritos y sacudidas violentas de las manos y pies, todos están dentro de su campo de acción.

Mente (niño muy enojón), Ojos (pulsaciones del músculo supraciliar (por encima de las cejas)), Nariz (quiere frotarla. Se hurga las narices), Cara (pálida; ojeras oscuras alrededor de los ojos. Blanco y azulado alrededor de la boca. Movimientos coreicos), Estómago (hambre), Abdomen (dolores que retuercen en el ombligo), Heces (prurito anal), Respiratorio (gorgoteo de la garganta al estómago después de toser), Extremidades (sacudidas repentinas hacia adentro de los dedos de la mano derecha. El niño estira los pies espasmódicamente), Sueño (trastornos mientras bosteza), Modalidades (Peor mirando fijamente a un objeto, por vermes, por la noche, en el sol, en verano), Dosis (3CH; para niños nerviosos e irritables, es preferible la 30CH y 200CH).

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