Homeopatía, Iridología y Nutrición

Ipecacuanha

Kent: La Ipecacuanha tiene una amplia esfera de acción en las enfermedades agudas; la mayoría de sus trastornos comienzan con náuseas y vómitos. Las afecciones febriles comienzan con dolores en la espalda entre los hombros, extendiéndose hacia abajo, como si se fuera a partir, mucha fiebre, vómitos de bilis y raramente sed; éste constituye el aspecto general del comienzo de una fiebre de Ipecacuanha o inconvenientes gástricos o resfríos intermitentes o ataques biliosos. Hay también una tos seca, cortante, fastidiosa, sofocante, acompañada de vómitos, hasta que su cara se torna colorada, y luego se producen ahogos y arcadas. De cualquier parte del cuerpo, hay hemorragia con desmayos y decaimiento. Cuando Ipecacuanha realiza su mejor trabajo no se tiene sed. Hay una congestión cefálica y una sensación de opresión en la parte posterior, que duele y tiene muchas molestias. Observar que los pacientes de Ipecacuanha se mueven en la cama tanto como lo harían cuando necesitan Rhus toxicodendron, dando vueltas y moviendo las manos y los pies. Ha constituido un remedio muy útil en meningitis cerebro espinal con vómitos de bilis, con dolores en la parte posterior de la cabeza y el cuello, y tironeos de los músculos de la espalda. También cura cuando el abdomen está distendido, sensible, en estado timpanítico, con vómitos de bilis. Ipecacuanha ha probado ser un remedio importante con disentería epidémica, cuando el paciente tiene un estímulo constante de evacuar con heces sanguinolentas, o por inflamación de la porción inferior del intestino, del recto y del colon; el tenesmo es terrible, ardiente y continuo; con esto existe una náusea constante, con estreñimiento y dolor. Los disturbios de pecho producidos por Ipeca son interesantes, comúnmente indicados en la bronquitis de la infancia; es muy raro que un recién nacido tenga una verdadera neumonía, se trata generalmente de recios estertores que pueden escucharse fuera de la habitación; el niño está pálido, parece terriblemente enfermo, y algunas veces está muy ansioso, las alas de la nariz agitadas como si estuviera peligrosamente enfermo, y la respiración es aparentemente de un caso grave, Ipecacuanha modificará esto y lo convertirá en algo muy simple, terminará con el resfrío y curará al niño. Observará una gran similitud de síntomas cuando estudie Ipecacuanha y Antimonium tartaricum en trastornos de pecho, donde hay tos, respiración ruidosa, y vómitos; los síntomas de Ipecacuanha corresponden a un período irritativo, mientras que los de Antimonium tartaricum se producen en un estado de relajación. Esto es, los síntomas de Ipecacuanha pertenecen al período agudo, mientras que las molestias de Antimonium tartaricum se establecen lentamente, muchos días más tarde, de una bronquitis al término de un proceso bronquial, cuando se trata de una parálisis de pulmones. Con Ipecacuanha sus síntomas aparecen rápidamente y los efectos de una crisis se producen con mucha velocidad, y en Antimonium tartaricum se notan lentamente y los afecta una crisis pasados unos días. Puede observar el valor de Ipecacuanha en la tos convulsa, debido a que tiene un carácter paroxismal, la cara enrojece, y se producen vómitos, violentos estertores, convulsiones con arcadas al toser que son los síntomas que generalmente usted encontrará. No se podría practicar medicina sin Ipecacuanha debido a su importancia en las hemorragias, no aquéllas que se producen por cortes arteriales, o como consecuencia de la cirugía, sino las uterinas, de los riñones, de los intestinos, del estómago, de los pulmones. Cuando con la hemorragia existe un excesivo temor por la muerte la mejor indicación es Aconitum. Un hecho afortunado por naturaleza constituye su tendencia a detener hemorragias, lo cual es siempre positivo. Dolores intensos en la región de los riñones, frecuente urgencia para orinar, con sangre y pequeños coágulos, señalan también la conveniencia de Ipecacuanha. Existen también las corizas, simples y comunes entre los niños; cuando se sufre de un resfrío y la nariz está tapada durante la noche, o cuando los adultos poseen coriza, con secreción mucosa y sangre nasal, muchos estornudos, y la inflamación se extiende por la tráquea y los bronquios con sofocación y estableciéndose en el pecho, piense en Ipecacuanha; los resfríos de Ipecacuanha a menudo comienzan en la nariz y se propagan muy rápidamente por el pecho. La inflamación que aparece en la mucosa en Ipecacuanha es violenta. Con los síntomas de la cabeza, con el frío, la tos convulsa, los escalofríos, y otros disturbios inflamatorios, la cara se enrojece o torna un tinte rojizo-azulado, y con el resfrío los labios y las uñas de los dedos de las manos se tornan morados, y si es violento, algunas veces de carácter congestivo, todo el organismo se estremece, y los dientes castañetean. Es más frecuente escuchar hablar de medicinas como Belladonna en los textos y tratados sobre convulsiones; también Ipecacuanha es justamente un remedio importante para ser estudiado en relación con los espasmos, y su efecto sobre la médula espinal. En erupciones suprimidas, los síntomas señalarán a Ipecacuanha cuando las erupciones no han aflorado, o se han suprimido por el frío y continúan, algunas manifestaciones agudas del estómago e intestinos, resfríos en el pecho, erisipelas, vómitos, Ipecacuanha triunfará sobre la enfermedad. En vez de aparecer las erupciones como deberían, los síntomas de Ipecacuanha afloran en el estómago con náuseas y vómitos y este medicamento detendrá estas manifestaciones y hará aparecer la erupción, y la enfermedad proseguirá un curso benigno.

Nash: Náuseas persistentes a las que nada alivia; se presentan en numerosas afecciones. Cefalea con dolor en todos los huesos de la cabeza, como causado por una contusión, que desciende hasta la raíz de la lengua y se acompaña de náuseas. Heces como fermentadas o tan verdes como la hierba, con cólicos y náuseas. Hemorragias uterinas: profusas, de sangre de color rojo vivo, con opresión respiratoria y náuseas. Tos espasmódica o asmática. Dolor dorsolumbar, escalofrío de corta duración, fiebre prolongada; el calor se acompaña habitualmente de sed, cefalea violenta y náuseas; finalmente sudores; náuseas durante la pirexia (estado febril). Ipecacuanha está al frente de todos los remedios para las náuseas; todas las afecciones están acompañadas de náuseas persistentes: el enfermo no mejora en absoluto por los vómitos y siente tanta náusea después como antes de haber vomitado, esto es lo que queremos decir con la expresión náuseas persistentes. La lengua en Ipecacuanha puede estar completamente limpia. Ipecacuanha afecta todo el aparato digestivo; se presentan tres géneros de diarrea o, más bien, tres tipos de heces: 1) Heces fermentadas-espumosas, como la levadura. 2) Heces verdes como hierba-mucosa o acuosas. 3) Heces viscosas-disentéricas, conteniendo una mayor o menor cantidad de sangre; todas estas deposiciones con una dosis de Ipecacuanha 200CH pondrá todo en orden; y con la náusea característica, es una indicación segura. Hallamos asimismo esta náusea asociada a la tos en las afecciones de los órganos respiratorios; también se la encuentra en las hemorragias y en las fiebres, en las que este remedio se halla indicado con frecuencia. Para resumir, nada mejor que las propias palabras de Hering: “Náusea penosa y constante con casi todas las afecciones, como si procediera del estómago, acompañada de eructos de aire, gran acumulación de saliva, desfallecimiento y arcadas”, y que nada alivia. Pensaríamos en Arsenicum album que, es a menudo el remedio que mejor sigue a Ipecacuanha, cuando el enfermo va de mal en peor. Ipecacuanha afecta el revestimiento mucoso del aparato respiratorio de una manera casi tan marcada como el del tubo digestivo. Hay una gran acumulación de mucosidades que inundan los bronquios y los alvéolos pulmonares, hasta llegar a presentarse un gran peligro de sofocación; veamos los síntomas: “Disnea de un grado violento con sibilancias, junto con gran opresión y ansiedad en la región precordial (centro esternón)”, como Antimonium tartaricum; “amenaza de sofocación por acumulación de mucosidades”. La neumonía infantil, en la cual el pecho se halla cargado de mucosidades, la respiración es rápida y sibilante, la piel azulada y la cara pálida, halla un remedio muy eficaz en Ipecacuanha. En Ipecacuanha, las hemorragias son activas, copiosas y de sangre de color rojo vivo; tiene hemorragias por la nariz, el estómago, el recto, el útero, el pulmón, la vejiga y, en suma, por todos los orificios del cuerpo; las detendrá en la potencia 200CH. Las fiebres remitentes también quedan sometidas con frecuencia al dominio de este remedio.

Boericke: El rasgo principal es la náusea y el vómito persistente, que son los síntomas guías principales. Indicado después de alimentos indigestos, pasas, pasteles, etc. Hemorragias rojo-brillantes y profusas.

Estómago (lengua usualmente limpia; mucha saliva; náuseas y vómitos constantes), Abdomen (dolores cortantes, agarrantes; peor, alrededor del ombligo), Heces (como espumosas), Femenino (hemorragia uterina, profusa, brillante, a borbotones, con náusea; dolor desde el ombligo al útero), Respiratorio (tos incesante y violenta, con cada respiración), Fiebre (escalofrío ligero con mucho calor, náusea), Modalidades (Peor periódicamente; por ternera, vientos calurosos húmedos, acostado), Dosis (3CH – 200CH).

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