Homeopatía, Iridología y Nutrición

Carbo vegetabilis

Kent: Estudio del carbón vegetal… Es sumamente inerte en su forma tosca y sus verdaderos poderes curativos no aparecen hasta tanto que es suficientemente potencializada. Es una de esas medicinas de acción profunda y duradera anti-psóricas. Afecta principalmente al sistema vascular; más particularmente al lado venoso de la economía el corazón, y todo el sistema venoso. Lentitud es la palabra adecuada cuando se examina la patogenesia de Carbo vegetabilis. Lentitud, pereza, distensión, son palabras que acuden a la mente frecuentemente. Todo lo relativo a la economía es lento, distendido e hinchado. Las manos están inflamadas; las venas están inflamadas; la cabeza se siente plena, como si estuviese pletórica de sangre. Las venas están pesadas, relajadas y paralizadas. Las extremidades tienen venas varicosas. Lentitud en el pensamiento; lento; tonto; imposibilitado de ponerse en actividad, o sentir el deseo de hacer algo. Ansioso de acostarse y dormitar. Siente torpeza en los miembros; le parece que éstos han aumentado de tamaño. A través de la curación se siente ardor. Ardor en las venas, ardor en los capilares, ardor en la cabeza, picazón y ardor en la piel. Ardor en las partes inflamadas. Ardor interno y frío externo. Manos y pies fríos y secos o fríos y húmedos. Rodillas frías; nariz fría; orejas frías; lengua fría. Frialdad en el estómago, simultáneamente con ardor. Desfallecimiento. Bañado totalmente con una transpiración fría, lengua fría, cara fría. Aspecto de cadáver. Dentro de todos estos estados de frialdad, el paciente desea ser abanicado. El paciente sangra durante toda la curación. Mana sangra de las superficies inflamadas; surge sangre negra de las úlceras; sangran los pulmones; el útero; la vejiga; vomita sangre; hemorragia pasiva. El remedio difícilmente provoca lo que se podría llamarse un flujo borbotante activo, como la Belladonna, Ipeca, Aconitum napellus, Secale y otros remedios similares, con los cuales el flujo se produce con violencia; el suyo es un flujo capilar pasivo. Las mujeres sufren este tipo de flujo de sangre: un pequeño flujo permanente, de modo que el periodo menstrual es prolongado. Los tejidos son perezosos. Por ello tenemos úlceras perezosas; secreciones sanguinolentas, serosas, acres. Es un medicamento maravilloso en dolencias sépticas envenenamiento de la sangre especialmente después de las operaciones quirúrgicas y después de un shock. Es un remedio útil en afecciones sépticas; en escarlatina; en cualquier enfermedad que tome una forma perezosa, con piel de aspecto púrpura y moteado. Al prepararse para dormir hay ansiedad, sufrimiento, sacudidas, crispaciones, y el paciente se horroriza. Todo es terrible. Visiones terribles, ve fantasmas. El paciente Carbo vegetabilis se despierta ansioso y cubierto de un sudor frío. El sueño no le ha permitido descansar. Y por consiguiente está totalmente postrado. Ansiedad con disnea como si se sofocara. Tan grande que no puede acostarse. En Carbo vegetabilis, la indiferencia es un síntoma muy destacado. Las cosas más horribles no parecen afectarlo mucho; tampoco las cosas agradables. Ni siquiera sabe si ama o no a su esposa y a sus hijos. Su mente está en confusión y no puede pensar. El dolor de cabeza es por contracción del cuero cabelludo. Penosas puntadas en toda la cabeza al toser; le arde toda. Muchos de estos dolores de cabeza se producen por haber tomado frío, de la coriza, por el descuido de un antiguo catarro. El paciente Carbo vegetabilis sufre de catarro crónico. Se encuentra bien cuando tiene flujo nasal libre, pero si toma frío y la secreción cesa, se produce la congestión a la cabeza. Horrible cefalalgia occipital o sobre los ojos, o que abarca toda la cabeza, con golpes como martillazos. Estos estados son como Kali bichromicum, Kali iodatum, y Sepia, muchos de estos dolores de cabeza de deben a la supresión de afecciones catarrales. El cabello se le cae a puñados. Chicos y chicas, escolares, que son perezosos, lentos para aprender, y sufren terrores nocturnos; no pueden dormir solos, ni entrar a una habitación oscura sin alguien que los acompañe. Transpiración, con sudor frío; especialmente en la cabeza y en la frente. Si el paciente se siente acalorado y le transpira la cabeza, y en ese momento le da una corriente de aire, su catarro cesa enseguida y le ataca un dolor de cabeza. Carbo vegetabilis es una de las medicinas para secreciones de los oídos. Secreciones ofensivas, acuosas, serosas, acres y despellejantes. Carbo vegetabilis pasa a ser uno de los medicamentos de rutina para poner los síntomas en orden y para establecer una salida de fluido más saludable. Tras la reacción, establece una circulación mejor y cura parcialmente el caso; después de ello podrá elegirse un remedio mejor. El paciente Carbo vegetabilis sufre siempre coriza. Pasa a una habitación templada y, pensando que saldrá dentro de un minuto, se queda con el abrigo puesto; no tarda en acalorarse, pero sigue pensando que saldrá enseguida y no se quita el abrigo; una conducta tal le provocará indudablemente coriza; empezará en la nariz, con secreción acuosa y estornudos día y noche. Sufre por el calor y le causa escalofríos el frío; toda corriente de aire lo hiela; y una habitación calurosa lo hace transpirar. De modo que tiene molestias con frío y calor. No halla un lugar confortable y continúa estornudando y sonándose la nariz. Por la noche tiene un color tirando a púrpura. La coriza se extiende a la garganta y le provoca aspereza y sequedad en ella y en la boca. Copiosa secreción acuosa que le llena los orificios posteriores de la nariz y la garganta. Empieza entonces a enronquecer y al atardecer tiene una voz ronca, con asperecas en la laringe y la garganta. Cuanto más tose peor es esa aspereza; ésta se extiende dentro del pecho. Secreción de abundante mucus fluido, el que finalmente se pone espeso, verde y de mal gusto. Así es la coriza. Con esta coriza el paciente tiene eructos y estómago agrio, desordenado. Cada vez que siente molestias en el estómago, es probable que tenga coriza. Cada vez que entra en una habitación excesivamente cálida es probable que adquiera coriza, con estornudos malestares en el pecho y catarro. Este estado catarral en la nariz es sólo un buen ejemplo de lo que puede suceder dondequiera que exista una mucosa. Carbo vegetabilis tiene catarros de la garganta, nariz, ojos y vagina. La mujer se siente mejor cuando tiene poco más o menos una leucorrea. En Carbo vegetabilis hay gran palidez y frialdad. Labios arrugados, azules, lívidos (estado amoratado entre azul y negro), enfermizos, cadavéricos. Cara fría, pálida y cubierta de transpiración; sin embargo desea ser abanicado. Algunas veces, después que una coriza ha seguido su curso y terminado en el pecho, hay una gran disnea, copiosa expectoración, transpiración agotadora, mucho frío y el paciente debe y desea ser abanicado. En Carbo vegetabilis la cara se sonroja hasta la nariz del cabello después de beber un poco de vino; esta es una firme característica. Es tan grande la acción de este remedio sobre la circulación capilar que a veces una cucharada grande de vino basta para provocar el enrojecimiento de la piel. Los dientes se aflojan. Oímos decir que “los dientes se le mueven en la boca”. Los Carbonos producen precisamente ese estado, una separación y reabsorción de las encías. Se ponen esponjosas y sangran fácilmente, con la consiguiente flojedad de los dientes y sangría de las encías, que están muy sensibles. Escozor y sequedad en la boca con úlceras aftósicas sangrantes. Son estas características comunes de Carbo vegetabilis en cualquier enfermedad de la boca y de la garganta. El paciente Carbo vegetabilis tiene gran deseo de café, y cosas ácidas, dulces y saladas. Aversión por lo más digerible y por los mejores alimentos. Por ejemplo, aversión a la carne y a la leche, lo que provoca flatulencia. Ahora bien, si yo tuviera que elaborar una constitución Carbo vegetabilis empezaría con el estómago. Si quisiera producir estas venas varicosas y el lado venoso débil del corazón, esta plenitud, congestión y flatulencia, el estómago y los intestinos desordenados, y sus malestares en la cabeza y en la mente, esa pereza de la economía, empezaría por cebarlo. Lo alimentaria con grasas, dulces, budines (bizcochos), tortas y salsas, toda esa basura indigerible, y le daría vino abundante. Tendría entonces el paciente Carbo vegetabilis. Carbo vegetabilis tiene mucho vómito al término de un enfriamiento. Vómitos y diarrea. Todos estos síntomas mejoran con los eructos. La mejoría a través de los eructos parece ser algo natural; pero cuando estudiamos China officinalis, ustedes verán que el paciente parece agravarse con los eructos, igual que con Lycopodium ya que aparentemente no mejora, eructan abundantemente y sin embargo parecen tan llenos de aire como siempre, e inclusive a veces parecen empeorar. Los dolores de cabeza se alivian con los eructos. Carbo vegetabilis ha curado ulceración del estómago. Es una medicina de acción profunda, apta para solucionar todos los trastornos estomacales, como ser los causados por comer alimentos no digeribles, pastel de carne, alimentos demasiado sazonados. En Carbo vegetabilis el hígado, como todos los demás órganos, adquiere un estado de embotamiento y pereza. Se agranda. El sistema porta queda atracado, y por ello se desarrollan hemorroides. Cólico aquí y allá en el abdomen por causa del flato. Ardor en el abdomen. Cualquiera que sea el inconveniente, en Carbo vegetabilis siempre hay ardor. En la diarrea de Carbo vegetabilis todas las deposiciones, cualquiera que sea su tipo, son pútridas, con flatulencia también pútrida. Cuanto más mucus liviano, sangriento oscuro haya, mejor será el remedio indicado. Picazón, ardor y aspereza el ano y sus alrededores, son firmes características de Carbo vegetabilis. Otra firme característica de Carbo vegetabilis es la hemorragia oscura que mana del útero. No es tanto una hemorragia copiosa, sino una hemorragia que mana. El flujo mensual sigue manando casi desde un período hasta el otro. La sangre es pútrida y oscura, casi negra, con pequeños coágulos y con ella se escapa considerable suero. Es un contraste a los borbotones hallados en Belladonna, Ipecacuanha, Secale y Hamamelis, en que la sangre escapa tumultuosamente, seguidos por una contracción del útero, porque existe mayor o menor tonicidad en relación con éste. En Carbo vegetabilis el útero no se contrae. Carbo vegetabilis es una de las medicinas que preparan bien a una mujer para el parto, es decir, que los síntomas que reclaman Carbo vegetabilis se hacen presentes muchas veces en tales dolencias. Ella está muchas veces aplastada, relajada y cansada. El embarazo trae consigo muchas afecciones inusuales. Tenemos las náuseas en el embarazo; la flatulencia; lo ofensivo; la debilidad; las venas agrandadas. Les dirán a ustedes que la dilatación de las venas de los miembros inferiores es por la presión, pero generalmente no se debe a la presión sino a la debilidad de las venas mismas. Supresión de la leche; postración o gran debilidad por amamantar. No es natural que una mujer sana quede postrada por amamantar a su hijo. Le pasa eso porque está enferma. Carbo vegetabilis es un amigo de la mujer y de sus retoños. Los niños que crecen con el cuidado del médico homeópata no sufren tuberculosis o enfermedad de Bright; progresan todos en orden y morirán de viejos, o se verán desgastados naturalmente por el cuidado de los negocios; no se herrumbrarán. La mayoría de los remedios tienen un lugar favorito para empezar un resfrío. Por ejemplo, la mayoría de los resfríos Phosphorus empiezan en el pecho o la laringe. No es así con Carbo vegetabilis; su resfrío por lo común empieza en la nariz, con una coriza, y la laringe es simplemente uno de los lugares de detención. Si el resfrío Carbo vegetabilis baja al pecho puede terminar en los bronquios. Ronquera y aspereza por hablar, peor por la tarde y al atardecer. Está obligado a aclararse la garganta tantas veces al caer el día que la misma queda áspera y dolorida. Carbo vegetabilis es una de las mayores medicinas de que disponemos al comienzo de la tos convulsa. En esta tos encontramos todas las náuseas, vómitos y enrojecimiento de la cara que presenta la tos convulsa. La mayoría de los casos de tos convulsa al cuidado de un médico homeópata mejoran en una semana o diez días con un remedio cuidadosamente elegido; si se los deja seguir, continúan durante largo tiempo, aumentando gradualmente en seis semanas, y luego declinan según el tiempo; si acontecen durante el otoño, la tos puede persistir todo el invierno; de modo que la tos convulsa ofrece una oportunidad para que el médico homeópata demuestre que en la homeopatía hay algo. El remedio cura el asma. Póngale la mano frente la boca y se sentirá un aliento frío; éste es ofensivo, pútrido. Carbo vegetabilis tiene una tos ruidosa con arcadas y vómitos. Una tos matutina, con mucho ruido en el pecho; éste está lleno de mucus y al tratar de expectorar el paciente tose y sufre náuseas, o tose y vomita. En cualquier momento del día y por causa de los mucus en el pecho, puede producirse una tos peculiar con ahogos, náuseas y arcadas. No puede desprenderse de él; es tenaz, purulento, amarillo y espeso. Vitalidad muy reducida; gran relajamiento; personas desgastadas por la tos o por el esfuerzo permanente. Postración. Catarro del pecho, con copiosa expectoración. Es un maravilloso paliativo en muchas dolencias incurables, con disnea y debilidad en el pecho. En la enfermedad de Bright, en la tisis, y en afecciones cancerosas, Carbo vegetabilis detiene los síntomas violentos y los mitiga mucho. El paciente tose hasta que le duele el pecho como si lo hubieran golpeado. Durante toda la noche tiene paroxismos de tos. Duerme en medio de un paroxismo de tos, como Lachesis. Se levanta del lecho tosiendo, con arcadas, transpiración y sofocación. Queda dos o tres horas sin paroxismo pero luego cae en uno que le dura una hora. Tiene dos o tres fuertes paroxismos de tos durante la noche. El paciente empieza a sentir que va llegando, oye el ruido al respirar y sabe que no tardará mucho en tener que afrontar momentos difíciles. La sensación de calor y ardores internos, con frío externo, es una característica común en Carbo vegetabilis. La fiebre es intensa. Naturalmente, durante los escalodríos, el paciente siente frío, pero existe una extraña característica: desea agua fría durante el escalofrío y cuando llega la fiebre no siente sed. Formas graves de fiebre como la amarilla y un tipo muy grave de tifus y fiebres tifoideas.

Nash: Fuerza vital casi agotada; colapso completo. Hemorragias en nariz, estómago, encías, intestino, vejiga o cualquier superficie mucosa; se acompañan de una palidez indescriptible de la superficie del cuerpo. Las mucosas se alteran: se vuelven esponjosas, sangran, se ulceran y se tornan pútridas. Meteorismo excesivo. Hambre de oxígeno; el paciente exclama: “abaníquenme, abaníquenme fuerte”. Anemia: especialmente después de enfermedades agudas que han agotado al paciente; efectos crónicos. La digestión es débil: el alimento más simple es mal soportado. Aflojamiento de los dientes; las encías sangran con facilidad. En las últimas etapas de una enfermedad, cuando hay abundante sudor frío, aliento frío, lengua fría y pérdida de la voz, este remedio puede salvar la vida. Rodillas frías, aún estando en cama (Apis); enfriamiento del brazo y pierna izquierda; pies y manos muy fríos; uñas de los dedos de la mano: azules. Son personas que no se han recuperado jamás de los efectos de una enfermedad o de un traumatismo anterior; pacientes en los que han sido suprimidos estados mórbidos por la quinina u otros medicamentos. China es su gran complementario. La debilidad de Carbo vegetabilis no es sobrepasada por ningún otro medicamento. Éste, junto con Arsenicum y Muriaticum acidum forman el trío de remedios que, empleados de acuerdo con indicaciones bien conocidas, han arrebatado a muchos pacientes de las mismas garras de la muerte. He aquí el cuadro de Carbo vegetabilis: Fuerzas vitales casi agotadas, toda la piel fría, especialmente desde las rodillas hasta los pies; reposa inmóvil, como si estuviera muerto; aliento frío; pulso intermitente y filiforme; sudor frío en los miembros. Agregaremos todavía a esos síntomas que la sangre se estanca en los capilares determinando una coloración azulada; frialdad y equimosis; el paciente se halla tan débil que no puede respirar si no se lo abanica constantemente. Naturalmente, ningún remedio puede resucitar a un muerto, por marcadas que hayan sido sus indicaciones antes del fallecimiento, pero ningún remedio puede llegar más cerca de esto que Carbo vegetabilis. Este remedio parece afectar profundamente todo el tracto digestivo, donde encontramos el mismo estado de agotamiento y debilidad. El estómago también se vuelve débil. La acidez y la pirosis (sensación de ardor que sube del estómago a la faringe con eructos agrios y, a veces, regurgitación) son frecuentes; los alimentos más simples son mal tolerados, especialmente los alimentos grasos. Aquí, cuando fracasa Pulsatilla, Carbo vegetabilis logra un buen éxito. La parte más destacada y valiosa de este remedio se encuentra en el poder que tiene para mejorar los malestares ocasionados por una excesiva flatulencia gástrica. “Gran acumulación de gases en el estómago”. Es un remedio de inestimable valor para las hemorragias causadas por cualquier estado patológico de las mucosas. Es un gran remedio para la bronquitis de los viejos; también para el asma de los viejos, en casos muy desesperados en que el paciente parece un moribundo. Aquí la elección tiene algunas veces que hacerse entre este remedio y China. Se ha mostrado muy eficaz en casos gravísimos de neumonía y aquí tiene su turno natural después del tártaro emético, si éste no ha podido ayudar al paciente a desembarazar sus pulmones de las grandes cantidades de exudados libres y cuando amenazan la cianosis y parálisis por debilidad. La cara y la piel del enfermo son muy pálidas, aún antes de producirse la hemorragia. China y Carbo vegetabilis son decididamente complementarios.

Boericke: El paciente típico de Carbo es indolente, gordo, lento y tiene tendencia a la cronicidad en sus trastornos. La sangre parece que se estanca en los capilares, causando piel azulada, frialdad y equimosis. Las bacterias encuentran un rico terreno en la corriente sanguínea casi sin vida y se asegura un estado tifoídico y sepsis. Disminución de la fuerza vital por pérdida de líquidos, después de medicinas; después de otras enfermedades. El paciente puede estar casi sin vida, pero la cabeza está caliente; frialdad, aliento frío, pulso imperceptible, respiración rápida y oprimida, y debe tener aire, debe ser abanicado intensamente, debe tener todas las ventanas abiertas. Este es el típico estado Carbo vegetabilis. Hemorragia de cualquier superficie mucosa. Personas que nunca se han recuperado del todo de las consecuencias de una enfermedad previa.

Cabeza (dolor por cualquier exceso. El cabello se cae fácilmente), Nariz (ataques diarios de epistaxis, con cara pálida), Boca (lengua cubierta de aftas), Estómago (eructos, pesadez, plenitud y sueño. Dolor de contracción que se extiende al tórax, con distensión del abdomen. Digestión lenta; putrefacción del alimento antes de su digestión. Aversión a la leche, carne y cosas grasas. El más simple alimento le molesta), Abdomen (abdomen grandemente distendido. Cólico flatulento), Recto y heces (humedad corrosiva, acre, del recto. Hemorroides azules), Respiratorio (ronquera; peor al anochecer. Tos, con ardor en el tórax. Aliento frío; debe abanicarse. Asma en ancianos con piel azul), Extremidades (las extremidades se adormecen. Frío de las rodillas hacia abajo), Piel (fría, con equimosis. Sudoración caliente. Úlceras varicosas), Modalidades (Peor al anochecer, de noche y al aire libre; por frío; por alimentos grasos, mantequilla, café, leche, tiempo húmedo caluroso; vino. Mejor por eructos, por abanicarse, por frío), Dosis (1CH – 3CH en trastornos del estómago. 30CH – … en estados crónicos y en colapso).

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